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Esa Sanata de la pesada herencia – otro timo liberal

Pesada Herencia

Parafraseando a Borges, los liberales no son ni buenos ni malos, son incorregibles. Su naturaleza explota como pelo de gorila, son como son, siempre lo fueron, y todo lo que quieran ocultar o disimular en campaña, sale a la luz el primer día de gestión en el poder. Lo que resulta increíble es su poder para aniquilar toda memoria y meterse en la candidez de quienes, sin tener demasiados recuerdos de otros tiempos, o incluso habiendo leído con horror lo que ha pasado, igual les creyeron… Pesada Herencia…

En nuestro país existen claramente dos ópticas económicas, siempre ha sido así aunque históricamente tuvieran otras denominaciones: al final lo que queda es Capitalismo Social o Derecha Liberal. El resto de los matices son prácticamente invisibles, con escasa representatividad y de imposible puesta en práctica en culturas como la nuestra.

Supongamos que vamos a salir a cazar patos para la cena. Cristina, juntaría los recursos necesarios para salir de caza, empoderaría a su militancia y a la vuelta tomaría el producto de la caza, la cocinaría y la repartiría entre los comensales. Mauricio contrataría cazadores profesionales y las presas serían colocadas en un supermercado y que tenga acceso todo aquel que pueda pagar.

Esa es la diferencia. Para el Capitalismo Social de Kicillof, la política es un fin y la economía es un medio. Para el Liberalismo de Prat Gay, la economía es un fin y la política un medio. El FPV quiere que nadie se quede sin pato, Cambiemos quiere que nadie se quede sin pato siempre que pueda pagarlo.

Esta definición ascética, despojada de filtros morales, es ADN puro sin pensar en las personas que los detentan. No tienen sensibilidad social, son darwinistas a ultranza, y que el que no puede sobrevivir, se las arregle como pueda. Ahora veamos el fenómeno con Macri, Prat Gay y todo el circo adentro.

Cuando nos quieren convencer de que Cambiemos tuvo que tomar las medidas que tomó por “la pesada herencia”, tenemos que saber que:

Pesada HerenciaEl PBI creció durante 2015 un 2,1%. Fuente INDEC de Todesca (PRO). No era cierto que estábamos estancados. En todo caso, muchos países quisieran estar como Argentina, si no pregúntenle a los españoles o a los griegos, que tienen modelitos como el que nos están imponiendo ahora.

El desempleo era del 6,6%, bastante por debajo de la mayoría de los países de la Unión Europea, y en niveles similares a Canadá, Australia, Brasil y Chile.

La Inflación se proyectaba al cierre de 2015 como del 23% aunque la corrida producida por los anuncios de CAMBIEMOS respecto del dólar, la liberación del cepo, etc. la llevó al 26,5%, con un diciembre desmadrado. La gestión Macri acumulará en abril un 22% que, anualizado, no podrá dar menos de 40%. Te prometen que el segundo semestre será mejor… Hoy no pasa de una optimista expresión de deseo. No hay un solo indicio técnico que sostenga esta esperanza.

El tan mentado “dólar futuro” estaba proyectado a $10,60, presupuestado y aprobado por el Congreso, prometido por Scioli en campaña. Nos quieren hacer creer que el “dólar bolsa” o “dólar contado con liqui” era el verdadero precio de la moneda norteamericana, o decir que la cotización en EEUU era la que debía considerarse al hacer ese tipo de operaciones. Difícil de sostener, porque eso es con lo que la timba financiera presionaba en el mercado interno para producir corridas y mantener un mercado negro para una selecta minoría pudiente. La devaluación forzada, realizada por CAMBIEMOS lo llevó a $14,6. La decisión de perder 75 mil millones fue de Prat Gay y de Sturzenegger, si hubiesen tenido un verdadero plan gradual, podrían habérselos ahorrado.

Al cierre de 2016, el déficit fiscal en Argentina era cercano al -7%, en Reino Unido era del -5,7% y en EEUU era de -4,6%. Esto quiere decir que hasta los más ricos, tienen déficits altos. El tema es en qué condiciones internas lo sobrellevamos y con qué medidas, o beneficiando a quién.

El consumo privado, entre 2008-2015, pasó del 66 al 73 por ciento del PBI, sosteniendo la demanda agregada y evitando los fuertes efectos del contexto internacional. El consumo interno sostenía el estancamiento de los negocios externos y las caídas en los precios de los commodities.

Las Pymes florecían. Las importaciones estaban controladas. La intervención del estado promovía e incentivaba un círculo virtuoso de consumo y producción de industria nacional, con el impacto social que esto produce en el empleo.

El pago a los fondos buitres no era prioritario, no se iba a cerrar en las condiciones denigrantes y carentes de dignidad con que cerró Cambiemos. No había ninguna sospecha de acuerdos bajo cuerda con ellos, como sucede ahora, que con todo derecho uno puede sospechar que algo turbio se cocinó con Singer, acaso una financiación de campaña, a cambio de un pago desdoroso que nos hace ver como colonizados, again, en palabras del propio Wall Street Journal.

Estábamos desendeudados y todas las políticas tendían a mantener esas condiciones, con intervención del estado.

Es mentira que estábamos fuera del mundo, en la ONU alcanzamos un apoyo del 95% de los países con el tema de los fondos buitres, fuimos pioneros de la denuncia de la usura internacional y todos hablaron con orgullo de nuestra firme posición frente al problema. Teníamos inversiones de China y Rusia. Hubo US$ 10.000 millones que vinieron de Aluar, Bunge, las empresas siderúrgicas Ternium-Siderar, Tenaris-Siderca, la minera Barrick Gold, la automotriz Toyota, la cadena internacional de hoteles Howard Johnson, el fabricante de cosechadoras para el agro Vasalli, La Serenísima, Bimbo, Renault y Laboratorios Abbott.  Hubo un Importante intercambio con nuestro mercado regional.

Con EEUU no estábamos ni peleados ni con relaciones cortadas. Simplemente no teníamos acuerdos comerciales porque la decisión del gobierno era no abrirse a condiciones leoninas y a presiones; EEUU impone su protección arancelaria, mientras nosotros dejamos que nos vendan todo lo que ellos quieran. En una economía global colapsada, Argentina no podía quejarse, en todo caso, Cambiemos debía armar un plan de desarrollo, que es lo que prometía Scioli, y reparar los problemas.

Por las dudas que se pretenda decir lo contrario o que sucedió durante la gestión Macri, después de más de 14 años de tener cerrado el mercado de los Estados Unidos para la carne fresca bovina, (es decir pre kirchnerismo) la Argentina consiguió los permisos para exportar a ese país. Tan peleados no estábamos.

El Fútbol era un derecho adquirido, como Conectar igualdad, Ahora 12, PRO.CRE.AR y tantos otros. Estábamos orgullosos de Aerolíneas, YPF con Vaca Muerta, ARSAT y hasta el proyecto de Lanzadera Espacial que quedó frenada.

Las medidas económicas heterodoxas y creativas, permitían campear las tormentas propias y ajenas, privilegiando el costo para los argentinos, con Precios Cuidados y otros incentivos de consumo. Los subsidios volvían al mercado de consumo, porque lo que el argentino medio se ahorraba en colectivo, lo gastaba en comida, servicios, electrodomésticos, etc.

Teníamos dificultades pero no la crisis apocalíptica que nos quieren mostrar, había que atender: Inflación, atraso cambiario, déficit fiscal y la deuda con el 7% de los holdouts que se debía negociar en las mejores condiciones posibles para los argentinos. En nuestros tiempos y sin permitir extorsiones. Las inversiones y el desarrollo estaban jugadas a un sólido mercado interno.

Respecto de la Inflación, el epítome de la pesada herencia, el FPV pudo controlarla en valores bajos mientras la economía estuvo en un ciclo de crecimiento, la mejora en la situación general de las economías domésticas dieron lugar a aumentos en el consumo de bienes y servicios, lo cual se tradujo en aumento de los precios. La regla básica de la economía dice que a mayor demanda, mayor precio. Esto es lo que con tantas críticas, se controló casi policialmente en tiempos de Moreno. Pero no se pudo continuar, se lo acusó de mafioso, apretador, etc. Hoy entendemos que era un prócer y que fue un error no haber continuado con esas prácticas. Es de destacar que la mayoría de los empresarios argentinos formadores de precios no son patriotas que beben leche de la teta de su madre, son más bien todo lo contrario. La inflación no la produce solamente la impresión de moneda, este tango se baila al paso de los históricos colchones de sobreprecio de nuestros impecables reyes de la industria.

Macri desde el 10 de diciembre debía decidir cómo afrontaba estas dificultades.

Nunca nos dijo cuál era el plan, de hecho, hoy no sabemos cuál es el plan. Si juzgamos por lo que vemos, no hay plan, solo una receta, dictada por el FMI, que requiere:

1- Frenar la inflación con recesión. Secar la plaza de pesos, dándole pingues ganancias a la banca mayorista.

2- Liberar el dólar para el 6% de los argentinos que hacen negocios y fugan capitales.

3- Endeudar salvajemente a todos los argentinos.

4- Abrir la importación para que productos foráneos compitan con la industria argentina y que el mercado se deprima, perdiendo un número indeterminable de Pymes, número que sin dudas será inmenso.

5- Generar alto desempleo para que vayan muriendo las paritarias en un escenario de escases de puestos de trabajo.

6- Vaciarse de empleo y salud públicos.

7- Desarmar todo sistema de subsidio transfiriendo brutalmente los costos de todos los servicios a la gente, no importa si puede pagarlos, o no.

8- Atender primero los derechos de los ricos, de los que más pueden, de empresarios, terratenientes, corporaciones. Tener contento al campo, a los bancos, a las financieras, a las corporaciones, a los contratistas del estado y a los buitres, con el verso de que llegara la inversión externa y se obtendrán créditos a tasas “normales”. Algo que es nada más que una expresión de deseo frente al panorama recesivo que se viene y las noticias de corrupción que figuran en la tapa de todos los diarios del mundo. Los 12,5 mil millones para pagar a los buitres se obtuvieron al 8% que es la tasa que conseguía Kicillof sin pagarles.

Indigna, que el brochure con el que Cambiemos sale a buscar inversores, habla de una Argentina en la que se destacan la educación, el desempleo de “menos del 6 por ciento”, la “infraestructura bien desarrollada” y el “sólido esquema institucional”, un desarrollo sólido de ferrocarriles y un posicionamiento en el primer lugar en los índices de desarrollo humano y educación y “el coeficiente Gini, que mide la desigualdad social, más bajo de la región”. Pesada herencia que nunca mencionan en micrófonos de cabotaje.

Cuando nos hablan de la pesada herencia, hay que pensar en todo esto, en que había otros caminos para hacerlo sin agregar 1 millón y medio de pobres, 200 mil desempleados públicos, y otros tantos privados. Sin abandonar derechos adquiridos, adelantos tecnológicos, conectividad, educación, cultura, teatros llenos, pequeños emprendedores haciendo cosas extraordinarias.

Bastaba tener un plan, buena leche y sensibilidad social, que, como decía al comienzo de esta nota, no está en el ADN de la derecha. Ah, y tener también un poco de dignidad.