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LA POLÍTICA EN SANTA FE NO ES JODA

PRO videncial Del Sel - Arte Digital Marcelo UrbanoMiguel Del Sel fue el candidato individual más votado en las PASO de Santa Fe. ¿Una ironía del destino?, ¿un error contable?, ¿o simplemente una parodia de los Midachi? Quizá un poco  de las tres.
Ayer volaron por las redes sociales bandadas de twits y tracaladas de ladrillazos en los muros deFACEBOOK con comentarios extremos que poco colaboraron con la comprensión del  fenómeno. Y como parece ya bastante incomprensible per sé, quisiera invitar a todos a reflexionar sin dejarnos arrastrar por odios y exitismos dependiendo de la polaridad en la que  tengamos nuestra batería ideológica e incluso que, con razón o sin ella,  se pueda considerar un éxito que Del Sel llegue a gobernar la provincia con forma de bota.

¿No hay una autocrítica pendiente por parte de la política?  
Despotricar contra los votantes de Del Sel no tiene gollete. La libertad empieza ahí, se postuló, lo votaron y no hubo propuesta superadora de otro candidato. Incluyo a todos, por meritorios  que sean o por más simpática que nos parezca su ideología. ¿Deberíamos estar preocupados? Si, porque el candidato del PRO se ha declarado como desconocedor de todos los temas,  que se “empezó” a preparar y a “estudiar” (nunca es tarde pero…) y su verdadero patrimonio administrativo consiste en su “buen gusto” o en una improbable capacidad para armar un equipo de 400 personas para guiarlo. Se ufana de no ser político, hace spots donde trata de negros, borrachos o putañeros a los obreros sin que nadie parezca darse cuenta de tamaña  calificación. Como sea, los electores encuentran su capacidad de tolerancia política desbordada y se han pasado al lado oscuro como Obi-Wan Kenobi, al lado Amarillo como Carrió, o al Lado Magnetto de la Vida como Leuco (homenaje a Víctor Hugo Morales). 
De modo que lo que la gente ha votado es al personaje detrás de  La Tota. Nos guste o no, parece más divertido, más jodón y resulta que la política en Santa Fe no junta suficiente mérito  para pelearle al individuo su representatividad.  Luego la casuística del sufragio convertirá esta arquitectura individual en una ingeniería partidista y confirmaremos el empate técnico. Sin  embargo, hay un grito claro de los santafesinos, o tal vez una carcajada. Ojo que esas personas, aceptan que “…los negritos se puedan bañar con agua caliente en la villa…”,  que la Presidenta es una “hija de puta” y “vieja chota”, que Florencia Peña es una “argolluda”, que “las negritas se embarazan para cobrar 250 pesos”  y que el Miguel “venga con putas”. 
Lo más preocupante es que quizá, para ganar, Lifschitz y Barletta empiecen a pensar en aparecer en los programas políticos disfrazados de payasos y contando chistes verdes, o picantes; el compañero Perotti entone canciones populares con la letra pícaramente cambiada o imitando a Reutemann, y que el propio Buzzi se disfrace de político y cuente cosas a los productores que parecen chiste…  Igual, Buzzi parece no divertir a nadie…
La deuda política en Santa Fe produce un emergente artístico, farandulero, capaz de llevarse un tercio de la preferencia que le otorga una curiosa representatividad. ¿Estará convencido el  votante que Del Sel tiene la respuesta para cancelar esta deuda política? No sé, sería bueno preguntarles, porque desde afuera pareciera que si. ¡Quién votaría lo contrario de lo que espera!   Quizá la comprensión de la NO POLÍTICA, como una administración corporativa, ascética, aséptica, con baja incidencia de la labor del estado, sea un dogma que comienza a prender y para esto no hacen falta políticos sino gerentes, gente con cierto carisma, ayuno de cualquier excelencia ideológica progresista. Ojo porque es lo que se discute de fondo, en lasPASO nacionales. ¿Qué habrá en la dialéctica torpe, misógina y chabacana del ex Midachi que consigue convencer al primer tercio de la población santefecina?  Ya no solo se trata de interpelar a un plexo ideológico que va de derecha a izquierda, sino de la negación de la ideología (para negar la existencia de una izquierda progresista) y del oficio político. Es la imposición del instrumento  corporativo por encima del instrumento político como modificador de la vida de las personas. Detrás de este pensamiento no se impone una justicia social sino un filtro económico de lo que  conviene o no conviene, donde la gente suele quedar excluida.
Por diferencia estadística, hay más de un 60% del electorado santafecino que está prefiriendo un cambio respecto del oficialismo encarnado por el Frente Progresista Cívico y Social y  extrañamente no parece darle ese cetro al “Cachi” y a Buzzi que encarnan la línea dura de la 125 y que es cobijada por el Massismo.  O sea que Miguel se ha instalado a la derecha de la  derecha, si es que esto es posible. Omar Perotti ha defendido los trapos obtenidos en votaciones anteriores, pero no creció. Esto quiere decir que el FPV también está en deuda.  La  batalla que hay que dar es la defensa de la política, no de la ideología. Muchachos, hay mensajes entre líneas qué leer e interpretar, de modo que si alguien sigue despotricando contra los electores de la Unión PRO Federal, está diagnosticando fuera del tarro.